04 noviembre 2012

El sentimiento nudo de bufanda


En esos días de frío en los que poco apetece salir, es cuando decides revolver y ordenar armarios, cajas y cajones. Después de encontrar prendas olvidadas y plasmar en tu propio vestidor la típica escena de "Sexo en Nueva York" encontré una caja llena de polvo. No recordaba que guardaba en ella, y por lo que parecía pesaba lo suficiente como para ser algo importante. 
Cuando la abrí fue como viajar en el tiempo; una pulsera de aquel esplai de verano, una fotografía del cuarenta cumpleaños de mi tía, escritos, más fotografías de mi primer intercambio a Londres... y entre papeles, imágenes y objetos apareció la carta. Desde un primer momento sabía que era y que había en ella. Un gran nudo en la garganta pareció formarse en cuestión de segundos. Me recordó a cuando mi madre en pleno invierno me anudaba la bufanda de lana hasta dejarme sin respiración. 

La leí recordando en cada palabra, punto y coma todos los momentos que vivimos, el instante en el que me diste esa carta acompañada de un tierno beso en la mejilla. "Léelo cuando estés sola. Espero que lo entiendas", una frase junto a una mirada penetrante que jamás olvidaré. 
Ese maldito nudo de bufanda en la garganta seguía estando ahí, y era la misma sensación que tuve cinco años atrás. Fue el adiós más amargo que jamás he vivido; cinco años después de haber acabado con aquella relación, de dedicar un año de mi vida a esperarle viendo como coqueteaba con otras y de tirar la toalla. Ahí estaba yo aquel día, ante un adiós y una declaración de amor en toda regla. 
Sentada en el suelo de mi habitación, rodeada de trapos y cajas, el nudo de bufanda no me impidió soltar un suspiro junto a una breve carcajada. Guardar de nuevo aquel trozo de amor en el fondo del armario era la mejor opción. 

Quizás en algunas relaciones, el adiós sea el mejor aliciente para expresar el amor que sientes por alguien. O quizás, el nudo de bufanda que provoca la sensación de poder llegar a perder a alguien hace que nos volvamos valientes a la hora de mostrar los sentimientos. Fuera lo que fuese que le llevó a escribir aquello, prefiero subirme a mis tacones y disfrutar de unas cervezas entre amigas, lejos de palabras bonitas, curiosos recuerdos y posibles amores. 


"No quiero que pienses que es una despedida, porque no lo es; solo es una forma de que guardes en un cajón una parte de lo que pienso de ti y de lo nuestro. Cuídate mucho. Te quiero, E."






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1 comentario:

  1. Que imagenes más geniales me han dado unas ganas tremendas de ponerme una bufanda jeje

    MI INFINITA WISHLIST

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